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domingo, 8 de marzo de 2015

8 de Marzo Día Internacional de los Derechos de la Mujer 2015


Conmemorar el Día Internacional de los Derechos de la Mujer está perdiendo su esencia, con la mayoría de los medios de comunicación (incluidos los electrónicos) presionando para hacer de esta fecha una fecha más comercial, superficial y de consumo. Impulsando a todos y todas a felicitar a las mujeres de nuestro alrededor, enviarnos imágenes de flores, con lindos pensamientos sobre la belleza de las mujeres. No señores, no señoras, no es una fecha para alegrarnos y felicitarnos por ser mujeres, y escuchar o incluso recibir las felicitaciones deja un sabor amargo y una sensación desagradable en general.
Oigo también comentarios sobre cómo las mujeres en ocasiones somos violentas con nuestras congéneres, cómo las mujeres somos generadoras del machismo al criar a los hombres que luego violentan a las mujeres. Y veo que no se trata de encontrar culpables. Todas y todos somos víctimas de la estructura machista. No, no son los hombres los malos (por supuesto que parecen beneficiarse más), tampoco nacemos las mujeres con la conciencia de hacer hombres machistas. Es la sociedad, su estructura, sus procesos los que están enfermos de violencia, es a la sociedad a la que hay que cambiar, en su conjunto, no a los hombres, no a las mujeres. Ni ellos, ni nosotras tenemos la culpa, nacimos en un mundo que ya estaba así, lo estamos cambiando y al hacerlo podemos equivocarnos. Es por ello que conmemoramos la lucha un día en el año, para hacer una pausa revisar lo que hemos hecho y pensar lo que falta por avanzar… Seguimos en el camino hacia la paz y la equidad.
Podría escribir todas las cifras o los casos de violencia que demuestren la necesidad del feminismo en nuestra sociedad y mostrar que aunque hay avances, la meta está lejos y por ello debemos alzar la voz y unirnos. Releo cada año el texto que escribí en 2010 y cada año sigue igual de vigente. (http://sexualidadsaludable.blogspot.mx/2010/03/8-de-marzo-dia-internacional-de-los.html)
Me pregunto entonces cómo enfrentar ese gigante comercial que está ávido de consumidores y deseoso de vender flores, regalos o tarjetas por cualquier motivo, y lejos de sentirme derrotada, pienso en las conquistas que podemos hacer para nosotras mismas, conmemorando una fecha de lucha por el equilibrio equitativo, de búsqueda de paz entre todos los seres humanos, en la diferencia, de llamado a valorarnos y ser valoradas en todas las dimensiones de la feminidad.
Entonces veo que la primera conquista y la mayor de todas ellas es la reconquista de nuestro propio cuerpo. ¿Verdaderamente nos pertenece? ¿Podemos sentir que es nuestra propiedad sin que “el gigante del marketing” opine que es demasiado chico, demasiado grande, demasiado frágil, demasiado duro, demasiado oscuro, demasiado viejo, demasiado marcado por las luchas, demasiado inadecuado para ser o para estar?
Es una conquista para toda la vida. Conquistar el propio cuerpo y valorarlo tal cual es, saberlo el medio por el cual estamos en este mundo y podemos sentir, hacer, pensar, desear. Cada parte de él es maravilloso, sólo porque es. Y a partir de ese valor le demos, cuidarlo como nuestro bien más preciado, no porque hay que hacer dieta, ejercicio, esforzarse por ser o parecer lo que no se es, simplemente porque es bello y valioso y por ello cuidarlo.
Puede parecer poca cosa frente a las grandes desigualdades basadas en el sexo. Sin embargo, es una lucha que necesitamos hacer todas y cada una de nosotras para luego compartir esa conquista sobre nuestro cuerpo con nuestras hermanas, ayudarles en ese camino. Mostrar también a nuestros compañeros (amigos, hermanos, hijos, conocidos) cómo tratarnos sin desigualdades y sin descortesías tampoco, mostrarles cómo podemos alcanzar la paz juntas y juntos para hacer frente al consumismo que nos somete.


viernes, 15 de junio de 2012

DEL CUCHICUCHI A LAS URNAS. APRECIACIONES DE GÉNERO EN POLÍTICA.


La candidata del Partido Acción Nacional ha tratado de utilizar el hecho de ser mujer para ganar votos a su favor desde que su partido la eligió como candidata. Más allá de una propuesta política, la idea de merecer un voto por el hecho de ser mujer es antidemocrática y alejada de la filosofía feminista. La necesidad de impulsar la participación política de las mujeres no se relaciona con el hecho de ser mujer simplemente, se relaciona con la discriminación histórica que se ha hecho a las mujeres excluyéndolas de las decisiones importantes del país.

Las más recientes declaraciones de Josefina Vázquez Mota, en las que sugiere a las mujeres dejar a sus esposos sin "cuchicuchi" si no votan o con “doble cuchicuchi” si acuden a las urnas, manifiesta su pensar de las mujeres, de los vínculos afectivos y del erotismo. En efecto, el erotismo es para ella un medio de premiar o castigar a los hombres, de manera que las mujeres no lo deseamos, ni lo disfrutamos. Las parejas son, en este contexto, relaciones de poder en las que la moneda de intercambio es la actividad sexual. Inclusive considerando la aclaración que define el “cuchicuchi” como un intercambio afectivo, resulta ofensivo que se sugiera condicionar las expresiones de afecto entre dos personas que se quieren para lograr algún propósito sea cual sea, además que atropella el derecho a la libre expresión sexual emocional, propuesto por la Asociación Mundial para la Salud Sexual y la Organización Mundial de la Salud como uno de los requisitos para el logro de la salud sexual Con esta forma de pensar sobre las mujeres, empezando con su propia condición, parece que desconoce las necesidades reales y por tanto las soluciones que lleven a México hacia una verdadera equidad de género, requisito indispensable para la paz y el desarrollo económico, social y cultural del país.

La campaña de Josefina sugiere que se debe votar por ella porque es diferente a los otros candidatos, esta diferencia consiste en su sexo. Ha utilizado estereotipos para convencer de votar por ella como la idea de "tener muchos pantalones" o el juego de imaginar a los otros candidatos siendo mujeres estereotipadas, parece que para Josefina las mujeres somos superficiales y gustosas de la televisión, dependientes de nuestras madres o volubles emocionalmente y que la presidencia es un encargo del cuidado de los hijos. También sugiere que si llega a ser presidenta, por ese solo hecho, las mujeres viviremos en un México libre de violencia y discriminación hacia nosotras.

Todos estos ejemplos descalifican la lucha feminista ya que resulta innecesaria cuando lo que se requería era que ella llegara a liberar a las mujeres de su yugo. El feminismo propone que una mejor sociedad es aquella en la que se ejerce la equidad de género, es decir que tanto hombres como mujeres opinan y deciden el rumbo del país, porque hay condiciones para la participación en la misma proporción de mujeres y hombres, de acuerdo a sus capacidades, habilidades y conocimientos. Esto incluye la educación, las opciones de desarrollo, el trabajo (y el pago igual por el mismo desempeño), la participación política y las condiciones de vida en general. También pugna por la erradicación de la violencia hacia las mujeres en cualquier circunstancia.

No necesitamos una mujer con muchos pantalones, ni una presidenta que nos descalifique por nuestros gustos, nuestras emociones o nuestra sexualidad, necesitamos una persona que sepa gobernar con inteligencia y sensibilidad para todos y todas, que asegure la justicia y seguridad para mujeres y hombres, que proponga un desarrollo económico basado en la equidad (de género y social) y que sepa promover el desarrollo de las mujeres en todos los ámbitos del quehacer humano.

La forma de pensar de nuestros candidatos y candidatas se puede observar en sus declaraciones y propuestas, reflexionemos juntos sobre el rumbo que queremos dar a nuestro país en los temas de importancia para nuestro desarrollo integral.

jueves, 29 de abril de 2010

Adopción y matrimonio gay

Hemos estado muy pendientes del cambio que se hizo en la legislación del Distrito Federal en materia de matrimonios. Parece que lo más preocupante es la posibilidad que la modificación genera para la adopción de menores por parte de matrimonios formados por dos hombres o dos mujeres.

Hay muchos elementos que pueden asustarnos con cierta justificación aparente. En realidad, hay que pensar que la ignorancia es una de las raíces de la homofobia.

En efecto, lo poco que alcanzamos a conocer de la homosexualidad es lo que los medios nos muestran: las marchas gay con imágenes extravagantes de hombres “disfrazados” de mujeres con poca y colorida ropa. Los personajes jocosos de los programas de televisión que muestran hombres con actitudes femeninas que nos resultan sumamente chocantes y por ello nos provocan risa.

Estas imágenes son una pequeña parte que nos atrevemos a ver del mundo homosexual, pues nos resulta de algún modo entretenido. Se nos olvida que somos absolutamente diversos y que no podríamos juzgar el comportamiento de todos los heterosexuales por los comportamientos de los personajes públicos, como los que están en televisión, maquillados y con mujeres con poca y colorida ropa.

Los hombres y las mujeres somos de muchas maneras, con rasgos que pudiéramos considerar como más masculinos o femeninos, cualidad que le damos de manera arbitraria pues no hay nada exclusivamente femenino en el gusto por arreglarse por ejemplo, así como tampoco es exclusivamente masculina la agresividad, o voluntad de obtener lo que se quiere, características que adjudicamos a uno y otro sexo por convención social.

De este mismo modo, podemos encontrar hombres dentro del espectro completo de masculinidad-feminidad con gusto hacia las mujeres, los hombres o ambos sin que una cualidad se contraponga con la otra.

El mismo Sigmund Freud describe en sus “tres ensayos para una teoría sexual” que en las personas homosexuales se puede reconocer un alto grado de desarrollo moral, de manera que pueden desempeñarse en cualquier área de su vida de manera confiable y exitosa.

Las nuevas familias que se han propuesto en el DF son familias poco tradicionales con 2 papás o 2 mamás que se encuentran en un compromiso matrimonial (según lo especifica la nueva ley) y que desean adoptar un hijo, o bien uno de los miembros de la pareja desea adoptar al hijo o hija de la pareja para darle la mayor seguridad al menor.

En esta perspectiva, la ignorancia puede provocarnos nuevamente temor por la seguridad de los menores. Cabe mencionar que este tipo de familias atípicas existe ya de facto. Las personas homosexuales pueden y a veces son padres biológicos que crían a sus hijos. Es un fenómeno que sucede con mayor frecuencia de la que hemos aceptado.

El mundo académico y científico, prefiere actuar contra la ignorancia en vez de agredir y lastimar a las personas. Hace falta debatir las ideas en este plano, en las aulas de los centros de educación superior, dónde se genera, se actualiza y se revisa el conocimiento.

Es por esto que hace tiempo se dieron a la tarea de estudiar las consecuencias de la educación y crianza por una pareja gay (situación que de ninguna manera es nueva ni necesita regularse para existir) y los resultados arrojan que no hay una mayor proporción de hijos gay criados por una pareja homosexual que los criados por una pareja heterosexual, la homosexualidad no se contagia ni se transmite por ningún medio, las parejas homosexuales son tan maternales o paternales como las parejas heterosexuales y le dedican a los hijos tiempos para la crianza equivalentes a los tiempos que los heterosexuales dedican a esta tarea- recomiendo visitar la página de la Asociación Psicológica Americana con los pronunciamientos al respecto, hacen una compilación de las investigaciones acerca de la crianza que realizan las parejas homosexuales.

Si bien la discriminación en la escuela puede ser un elemento de preocupación, hace 20 años, los hijos de padres divorciados eran terriblemente discriminados, y eso no detuvo el incremento de divorcio, lo que ahora vemos, es que la sociedad ha cambiado, no se discrimina más ni a los hijos de padres divorciados ni a los hijos de madres solteras.

Quizás lo que necesitamos es cambiar a la sociedad y dejar de tratar de cambiar la orientación sexual de las personas o de castigarlas por su forma de ser, pues la orientación sexual de cada persona se descubre a lo largo del desarrollo y no puede modificarse con psicoterapia, ni con medidas coercitivas

domingo, 7 de marzo de 2010

8 de Marzo Día Internacional de los Derechos de la Mujer


El 8 de marzo, celebramos el día internacional de la mujer. A diferencia del día del niño, de los novios o de la madre en la que hacemos regalos y nos felicitamos, el día de la mujer conmemoramos la lucha feminista. Es un día para celebrar los logros obtenidos y para continuar con la exigencia y la lucha del camino por andar hacia la equidad.
La primera vez que hubo un día de la mujer fue en los Estados Unidos en 1909, el 28 de febrero. En 1910, la Internacional Socialista en Copenhague instauró un día internacional de la mujer para rendir homenaje al movimiento a favor de los derechos de la mujer. El año siguiente, se celebró el 18 de marzo. Poco a poco se fueron sumando las mujeres y los países a esta celebración.
En 1977, la ONU declara un día internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional y lo celebra el día 8 de marzo.
Éste es un día para recordar los avances de la lucha feminista. Las mujeres adquirimos en México, el carácter de ciudadanas el 17 de octubre de 1953 día en que se publica en el Diario Oficial el derecho de las mujeres al voto.
Hoy nos parece inconcebible que las mujeres no pudiéramos votar, y no parecemos comprender todo lo que esto significa. Tal vez muchas mujeres piensen que es exagerado, la realidad es que la cualidad de ciudadanas nos permitió grandes pasos hacia la equidad. Nuestras abuelas (o quizás bisabuelas) no sólo no podían votar, tampoco podían estudiar, tenían que pedir permiso a sus padres o a sus maridos y peor aún debían obedecerles en todo, no podían opinar ni mucho menos decidir sobre sus propias vidas y mucho menos sobre el destino de sus comunidades.
Algunas mujeres jóvenes se imaginan que quizás eran mejores tiempos en los que ellas no eran responsables y vivían en una calidad semejante a la de los niños. No consideran que esa circunstancia facilita la violencia, los abusos, la pobreza y las grandes desigualdades e inequidades.
El día de hoy podemos celebrar que podemos ir a la escuela, estudiar una carrera y trabajar en la profesión que queremos. Podemos ser autosuficientes e independientes y podemos elegir entre muchas alternativas. Se nos reconocen nuestros derechos y se promueve una vida sin violencia desde el Estado.
Hoy podemos alzar la voz por las muchas batallas que nos faltan en el camino. Aún vemos que más niños que niñas terminan la primaria o llegan a la secundaria, aún mueren mujeres por el simple hecho de serlo, aún hay mujeres que sufren la violencia física, psicológica y sexual, aún algunos hombres piensan que son dueños de sus mujeres (madre, hermana, esposa, hija), aún se violan los derechos de las mujeres en asuntos laborales (despidos injustificados por embarazo o por enfermedades de los hijos), aún los sueldos por el mismo trabajo son diferentes según el sexo, aún las mujeres renuncian a sus cargos de elección popular para dejar sus lugares a sus suplentes varones. Aún falta la visión femenina en las decisiones económicas, políticas, legales, de seguridad y de justicia en gran medida tanto en nuestro país como en el mundo.
Por estas razones, no existe un día internacional de hombre, no se trata de regalarle objetos o felicitar a la mujer, no se trata de promover un día comercial, se trata de incluir en el mundo nuestro lado femenino, se trata de reconocer la importancia igual de las mujeres y los hombres. En realidad, el 8 de marzo es un día de la mujer y del hombre.
No es extraño que la ONU declare el día para celebrar “los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional” la Paz es posible sólo mediante la Equidad

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